El intendente Méndez jugó picadito en la Unidad Penal 48

“En plena crisis por el dólar, funcionarios de Macri tuvieron su picadito”, fue el título que eligió el diario Perfil para hablar del partido de fútbol jugado por funcionarios de Cambiemos en la Unidad Penal 48 del Buen Ayre. Uno de los protagonistas del partido fue el intendente Jaime Méndez. 

Nota del diario Perfil: 

Como el césped de la cancha de la residencia de Olivos se está acondicionando para el invierno y no está en condiciones de usarse durante un mes, funcionarios nacionales, porteños y provinciales cambiaron de destino y jugaron en la cárcel de San Martín, la unidad 48, que tiene un régimen especial cerrado y abierto para presos.

Esta vez los asesores del presidente Mauricio Macri, quien no fue a jugar, se fusionaron con los “espartanos”, los detenidos quienes jugaron tres para cada equipo. En general, suele jugar el equipo de Casa Rosada contra los asesores de los ministerios.

Estuvieron el vicejefe porteño Diego Santilli, el secretario Legal y Técnico, Pablo Clusellas, el intendente de San Miguel, Jaime Méndez. También, el ministro de Seguridad porteño, Martín Ocampo (quien juega de nueve) y el organizador de los “picaditos”, el vocero presidencial Iván Pavlovksy, quien suele atajar, sonriente como pocas veces. El partido se jugó el miércoles por la tarde-noche convocados por el vocero presidencial.

Con tres goles del “dandy” Sebastián Neuspiller, el histórico nueve de la Primera D, ganó el denominado equipo azul. El “dandy”, un médico que suele jugar con Macri los domingos, y quien trabaja como coordinador de la Superintendencia de Servicios de Salud (SSS), estaba de muy buen humor: además de sus goles, venía de festejar por otro motivo: el lunes se oficializo en el Boletín Oficial la reciente compra de medicamentos que llevo adelante el ministerio de Salud, PAMI, IOMA y las obras sociales, junto a la SSS. La compra permitió un ahorro de 1500 millones de pesos.

También disfrutaron del fútbol un grupo de funcionarios del área de Comunicación de Casa Rosada entremezclados con voceros de ministros nacionales que ya son habitués del ritual futbolero. Entre ellos, Diego Velázquez, del área audiovisual.

La cancha, precaria, no permitía excentricidades. Por caso, los alambres de púa que la rodeaban obligaron a los jugadores a no patear para

En el mismo momento que jugaban también era el momento en que Boca se jugaba el campeonato con Gimnasia. Cada uno de los dos goles del xeneize se sintieron en el Estadio.

philo

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