“En el conurbano, al único que pueden acudir los pobres es al cura o al puntero”

Rodrigo Zarazaga es un cura jesuita. Desde la Escuela de Liderazgo Político del CIAS, que propone formar una nueva generación de dirigentes de distintos partidos, Zarazaga, dice que “en el conurbano, al único que pueden acudir los pobres es al cura o al puntero”. En una entrevista en el diario Clarín, contó su experiencia a partir de un seminario en el Colegio Máximo de San Miguel comenzó una relación con villas y barrios obreros.

Rodrigo Zarazaga. Foto: Alfredo Martínez.
Rodrigo Zarazaga. Foto: Alfredo Martínez.

*Fragmento de la entrevista:

¿Cómo surgieron sus estudios en el conurbano bonaerense?
En el seminario en el Colegio Máximo de San Miguel comencé una relación con villas y barrios obreros. Ese contacto me transformó. Armamos una fundación de microcréditos, “Protagonizar”, que todavía existe. Entregábamos dinero en la sacristía a emprendedores y después abrimos locales. Más tarde empecé a estudiar la relación de los punteros y la política, que fue mi tesis de doctorado.
¿A qué conclusión llegó?
En Estados Unidos se estudia al puntero como alguien que compra votos para un candidato de manera directa. En Argentina, hacer política en bolsones de pobreza implica superponer las redes de la política con las redes de la ilegalidad. En muchos casos, no en todos. Pero la función del puntero es más amplia. Es fundamental como agente de propaganda, de movilización y de contención social, cosa que a veces es ignorada.
La mirada sobre el “puntero” se degradó con la llegada de las drogas a las villas desde la década del ‘90.
Sin lugar a dudas. No pasó indemne. Como no pasaron indemnes los políticos, los bancos, nadie. Pero en las villas está todo a la vista. Lo que no se puede es perder la otra dimensión. El puntero y los curas son los únicos a los que pueden acudir los pobres. La gente del conurbano, a veces, cuando necesita un cajón porque se le murió la abuela, acude al cura o al puntero. Cuando plantean “¿cómo eliminamos al puntero?”, yo digo: está bien, algunas cosas las hacen mal o son arbitrarios, ¿pero quién los va a reemplazar? ¿Los va a reemplazar el Estado? Si el Estado justamente llega a través de los punteros… A veces, cuando se arregla una calle o se ponen cloacas, el que garantiza que las máquinas entren es el puntero. Más que una ausencia del Estado, en el conurbano hay una presencia ilegal y arbitraria del Estado, a través del puntero, la policía o los mercados ilegales, que están en connivencia con los intendentes.
¿En qué está trabajando ahora?
Estoy viendo cómo funcionan los punteros en municipios del PRO para saber si hay un rasgo común para hacer política territorial con los pobres, más allá del partido que gobierna. Ver si el PRO desarrollará una red de referentes barriales. ¿Cómo va a funcionar? ¿Se hará en base a bajar recursos? El intendente del PRO en Tres de Febrero, por dar un ejemplo, va a necesitar entrar a la villa … ¿cómo va a entrar? ¿Va a generar nuevos referentes, va a acudir a los que ya están? Se necesitan mediaciones para entrar a esos lugares. El puntero no sirve sólo para comprar votos. El puntero hace a la gobernabilidad, brinda información de qué está pasando. ¿El PRO puede prescindir de eso, cuando uno de sus desafíos es el tema social y el control de la calle?

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